Comisión de Cultura

Coordinadora

Mónica Neuman

Integrantes

Juan Carlos Capello.

Damian Dellaqueva.

Armando Durá.

Eugenio Tamburri.

Guillermo Almada.

Ronald Boettner.

Correo Electrónico: casapatriarosario@gmail.com

Diagnósticos y Desafíos 2021

La(s) cultura(s) deben considerarse como un bien público. Entendiendo como culturas no solo a las bellas artes sino a todo lo que hace a la forma de vida de una comunidad, su cotidianeidad, sus valores, memoriales y cosmovisión.

 

A través de adecuados programas artísticos y culturales con sentido político, podemos promover y fortalecer principios y valores como la libertad de expresión, la democracia, la tolerancia, la justicia social y el respeto mutuo. La participación de lxs ciudadanxs en la vida cultural construye ciudadanía, a la vez que aumenta la cohesión social y el empoderamiento de la comunidad. 

 

Sólo a través de una práctica reflexiva, y en la que sean llamados lxs protagonistxs de la comunidad, se podrán conocer y efectivizar los usos éticos, estéticos y pragmáticos de los mensajes sociales y podrán reconocer a los mismos como mediadores de la cultura evitando la disgregación y la fragmentación.

 

Es hora de diseñar políticas públicas con destino a consumidorxs culturales responsables y no al servicio de un modelo social caracterizado por la falta de equidad, ausencia de valores, discriminatorio e intolerante. Esto implica el uso de la libertad responsable como práctica para el crecimiento personal en una comunidad, la convivencia y el fortalecimiento de la identidad. “Nadie se realiza en una sociedad que no se realiza” nos sigue diciendo Juan Perón.

 

Modificar prioridades en políticas públicas podría resultar en un verdadero avance en la situación social y económica de comunidades y sus habitantes. Con el objetivo de resolver problemas tales como el desempleo, la exclusión social y la violencia se vuelve ineludible reconocer las artes participativas como herramienta clave en las políticas públicas. Esto implica un cambio en la gestión estatal de las culturas, porque significa que las artes y las culturas son más que sectores aislados que necesita fondos, sino que tienden a ser protagonistas fundamentales en la Argentina del futuro.

Más culturas para más arraigo

 

La historia de Argentina (y también de Latinoamérica) ha estado signada por la permanente tensión entre dos grandes visiones y culturas, que algunas veces conformaron modelos políticos y económicos:

-       El modelo fue centralista, exportador de recursos naturales primarios, y permeado en toda la cadena productiva por la lógica del sistema comercial y financiero mundial. Es el modelo de las ciudades puerto que implica una concentración económica y poblacional, el despoblamiento en el resto del territorio y poco valor agregado a partir del trabajo nacional.

Es un modelo basado en una fuerte relación de dependencia con los imperios compradores de nuestra materia prima y proveedores de productos de valor agregado. Los principales actores de este modelo son las corporaciones económicas concentradas, mediáticas y multinacionales quienes, liberadas a su voluntad, digitan desde su poder fáctico las decisiones de los estados.

-       El otro modelo tiene base en la tierra, pero como ámbito de relaciones sociales y culturales, no sólo como recurso. En esa visión, el hombre y la mujer no son una mercancía, sino que definen su destino y su realización en el encuentro de su comunidad, sino que son protagonistas.

Las relaciones comerciales, económicas y laborales son sólo parte necesaria de un conjunto de vinculaciones de orden cultural, que definen una identidad, que aspiran a una plenitud distinta y en las cuales la satisfacción de las necesidades materiales debe y quiere estar acompañada de ideales solidarios que realicen al conjunto. Es un modelo que aspira al desarrollo local, a fortalecer el arraigo de la población en cada uno de los territorios de la Nación y cuyas instituciones políticas y sociales se correspondan con una lógica de autonomía local. Desde allí, desde esa diversidad de identidades, ese modelo aspira a construir una unidad nacional continental que comprenda a todxs, sin diluir sus particularidades regionales.

Nuestro rol como dirigentxs y actorxs protagónicxs de nuestras comunidades es definir de manera concreta, en lo local y regional, esquemas más humanos, más solidarios pero que a su vez contribuyan a fortalecer la economía nacional, la real, de manera de dotarla de mayor soberanía y alinear las fuerzas productivas, desde la política, para que las mismas no sean colocadas a merced de los intereses financieros globales.

 

Dichos intereses, como se sabe, ya disputan con la soberanía popular y con los Estados el control de los territorios nacionales, los recursos naturales y la utilización del hombre como un factor más de la producción, incluso por debajo en escala de valores al dinero o el capital.

 

Más ciudadanía con más democracia cultural

 

Ampliar y fortalecer la democratización de la sociedad debe ser el imperativo del momento actual; no hay otra forma de resolver el hambre, la violencia y la destrucción del medio ambiente. Es necesario avanzar hacia una democracia participativa, ya no sólo como un conjunto de pequeñas iniciativas sino como el tránsito hacia una lógica nueva, una nueva relación entre lo público, lo comunitario y lo estatal, un sistema de valores integrales que genere permanentemente en nosotros instrumentos y procesos de análisis crítico de la realidad y de búsqueda de las preguntas y las respuestas que necesitamos.

Cultura del compartir no del competir

Buscar alternativas al modelo de globalización neoliberal consumista y competitivo no puede limitarse a un enfoque meramente economicista, sino que debe otorgar un lugar preponderante a la esfera de lo cultural. Buscar un nuevo proyecto de sociedad supone un nuevo proyecto cultural. En ese contexto un trabajo cultural crítico no debe agotarse en desenmascarar los mecanismos de manipulación y domesticación ideológica, sino que tiene que aceptar el reto de trabajar para una nueva cultura.

 

No hablamos del arte como una actividad meramente reproductora ya que se caería irremediablemente en huellas ya marcadas, en proyectos ajenos ya trazados, sino de una actividad que resignifica los hechos en el tiempo en función de un nuevo proyecto: el propio.

 

Es preciso reforzar la educación a través de la formación artística, compatibilizar los lenguajes, salvando los medios de la cultura de masas para evitar, como dice Marc Augé, “que la cultura se asimile en forma creciente al concepto de ocio, de pasatiempo, lo que implica no solamente reducirla a la dimensión de las obras, olvidando otros planos vinculantes que estudia la antropología, sino también reducir las obras a objetos para entretener, no para reflexionar, para cuestionar, para hacer al hombre maravillarse de la complejidad del mundo y los misterios (o milagros) de la vida”.

Mirando al interior

 

El Desarrollo Local es una expresión que encuentra contenido toda vez que opera como resistencia activa al modelo neoliberal narcisista, competitivo y mercantilista. Es necesario construir un marco en el que se instale otra forma de entender el bien de nuestros pueblos y el Desarrollo Local debe abocarse a esa tarea, por lo que es un marco aún abierto, un modelo en construcción, una suma de ideas, propuestas y reflexiones que aún no se han cerrado. Las culturas son un canal de esperanza para el Desarrollo Local y llevan implícito la posibilidad de la renovación permanente.

 

Nuestra mirada está puesta en ciudades y pueblos del interior acallados por las metrópolis, ignoradas por el centralismo y segregadas del marketing cultural de los grandes templos de la cultura. En esos pueblos y ciudades está mucho del talento creativo que nuestro país necesita. Estamos en un tiempo en que, sumado al conocimiento, la creatividad es la levadura de todo lo bueno que nos espera.

 

Lo que sigue a estas reflexiones que sirven de marco teórico son algunas propuestas concretas de acción en el territorio. Propuestas que obviamente solo intentan ser un bosquejo, un material rudimentario, para programas de mayor elaboración.

 

Comunidades culturales arraigo

 

Se fortalecerán las comunidades culturales arraigo. Las mismas deberán presentar proyectos que cumplan los siguientes requisitos:

  • Constituir una comisión (con amplia representación de la comunidad) para elaborar un plan que tenga como objetivo la restauración, reciclado, puesta en valor de edificio de carácter patrimonial y/o de importancia simbólica en la comunidad para los fines de destinarlo a la creación de un centro cultural.

  • Firmar un acta compromiso con la comuna o municipio, la provincia y el Ministerio de infraestructura o de hábitat. Compromiso de un privado que apadrine el proyecto poniendo un 25 por ciento de la inversión. El Estado brindará la infraestructura necesaria a través de sus organismos.

Se buscará la integración de los lugareños que estén estudiando fuera de su comunidad. A través de las distintas áreas de cultura: municipal, provincial y nacional se brindará todo el apoyo técnico necesario a nivel de capacitación, asesoramiento y coordinación de proyectos artísticos y culturales. Se integrarán a circuitos de gira y de intercambio.

Veinte pueblos argentinos cuentan su historia: transmisión de memoria a través del teatro.

El teatro comunitario tiene como eje principal dentro de su discurso la recuperación de la memoria y la identidad de un barrio, un pueblo o una ciudad. Es una práctica hecha por vecinxs de un determinado territorio, no profesionales del teatro, que a través de esta expresión artística buscan traer el pasado al presente. La obra teatral se construye a través de testimonios, anécdotas, experiencias de lxs propixs vecinxs, y eventualmente se utilizan documentos como archivos, fotos o libros.

 

La estrategia de construcción de la pieza comienza con el armado de fotos (una imagen congelada que muestra una situación) e improvisaciones que luego se transformarán en escenas de la obra. Todo ese material es procesado y revisado por lxs directoxes de los grupos, quienes dan forma de guion al texto y pulen las técnicas actorales de lxs vecinxs.

 

Un elemento importante que distingue al teatro comunitario de otras prácticas teatrales, está en la heterogeneidad de edades que lo componen. Al ser una actividad de libre acceso, cualquiera puede participar, sin restricción de ningún tipo (edad, género, profesión, clase social, ideología política, etc.).

 

En un primer momento es necesario destacar que esta práctica con forma espacios de constitución de identidad colectiva, en la medida en que un grupo de personas comparte ciertas ideas, creencias y proyectos; se genera un fuerte sentimiento de pertenencia a ese grupo, sostenido por la convivencia y la aprehensión de las reglas particulares que la rigen.

 

El teatro comunitario es un proyecto teatral de la comunidad para la comunidad. Nace de la voluntad comunitaria de reunirse, organizarse y comunicarse, parte de la idea de que el arte es una práctica que genera transformación social y tiene como fundamento de su hacer, la convicción de que toda persona es esencialmente creativa y que sólo hay que crear el marco y dar la oportunidad para que esta faceta se desarrolle.  

 

Las experiencias de distintas edades se valoran en este intercambio. Todx el/la que participa, asume un compromiso con lo artístico (se compromete a ensayar, practicar, hacer funciones, etc.) y con las tareas organizativas que tengan que ver con las necesidades del grupo y su funcionamiento.

 

Todos estos montajes estarán coordinados por docentes de teatro de la región y se verá de instrumentar circuitos de gira que permitan el intercambio, asimismo se documentarán audiovisualmente todas las experiencias y procesos.

Puntos juveniles arraigo y futuro

 

Los centros juveniles arraigo y futuro son una estrategia que busca contribuir al cierre de brechas y a la promoción de la equidad en nuestro país, brindando conocimiento, acceso a la información y acompañamiento a lxs jóvenes entre 18 y 30 años, para generar y fortalecer competencias y habilidades que les permitan construir proyectos de vida sostenibles; a partir de la exploración y potenciación de sus talentos e intereses en el marco de la revolución del conocimiento y la creatividad.     

 

Este programa tendrá por objetivo desarrollar todo el talento creativo de lxs jóvenes de nuestro país a través del incentivo a todo tipo de emprendimiento relacionado al arte, la cultura, la creatividad y las nuevas tecnologías aplicadas a lo cultural.

 

En estos centros se trabajará en la capacitación, orientación y concreción de proyectos sustentables y con rápida salida laboral, de fuerte impronta de nuevas tecnologías aplicadas: a lo audiovisual, diseño gráfico, edición y posproducción de videos, diseño industrial, animación, 3D.

 

La idea de estos Centros es generar proyectos creativos sustentables, haciendo que el talento de la juventud se detone para crear, generar conocimiento y apoyar la diversificación productiva territorial. Ser incubadoras de proyectos productivos, estimular la industria creativa que será en un futuro fundamental en el desarrollo de las regiones. Las industrias culturales y creativas le darán posibilidades de trabajo a muchísimxs jóvenes sin necesidad de desarraigarse de su lugar de origen.

 

Estos Centros les brindarán a nuestrxs jóvenes la posibilidad de desplegar todo su talento y su creatividad. Convertir a lxs jóvenes en protagonistas de un desarrollo productivo sustentable y de transformación cultural.

 

Los centros juveniles arraigo y futuro estarán provistos de la última tecnología y lxs mejores docentes y capacitadorxs en las diversas áreas, como también especialistas en emprendedurismo. Funcionarán en dependencias escolares del Ministerio de Educación de la provincia interviniente con tecnología provista por el Estado nacional y con fuerte apoyo económico de empresas del estado argentino tales como Banco Nación, Aerolíneas Argentinas, etc. También se establecerán contactos y se consolidarán programas financiados por organismos internacionales como el BID.

 

Los centros juveniles arraigo y futuro tendrán como estrategia final exportar parte de ese talento argentino al mundo.

 

Pase cultura libre

 

Es vital la importancia que tienen lxs jóvenes para la vida social, económica, cultural y política de un país. Prioritario, no sólo por lo que este grupo etario implica para el futuro de una sociedad, sino por la importancia que tiene para los organismos de la sociedad civil e instituciones gubernamentales que participan en el diseño de las políticas públicas orientadas a dialogar, educar, crear ciudadanía y apostar por ellxs para ofrecerles una mejor calidad de vida.

 

Según la Encuesta Nacional de Consumos Culturales (y las estadísticas en general sobre prácticas culturales), lxs jóvenes son lxs que más consumen cultura, lxs que están más digitalizados, lxs que más dinero mueven en el sector y, también, quienes irán marcando la tendencia de los consumos culturales del futuro.

 

Garantizar el acceso a los bienes culturales responde a la necesidad de conocer el mundo, en este caso, a través del arte y la cultura. Los años de la adolescencia y hasta aproximadamente los 25 años son el período de mayor nivel de consumo cultural en todos los lenguajes (editorial, audiovisual y musical) ya que el desarrollo y la formación de la identidad se realizan tanto a través de la educación formal como a partir del consumo de contenidos culturales. Si, mediante la capacidad de consumo medimos el acceso efectivo de la población a bienes y servicios culturales específicos veremos que están atados a su nivel socioeconómico.

 

Abriendo puertas a sectores postergados de la sociedad creando un acceso universal a la cultura. Dando inicio a una época inédita para la vida del país en donde lxs jóvenes tendrán acceso a los bienes culturales, patrimoniales y lúdicos en un nivel de igualdad nunca antes visto. Asimismo, se vitalizará en términos inéditos el consumo cultural con el correlato de un seguro florecimiento de las industrias creativas con el consiguiente fortalecimiento económico. Hoy todos los países modernos apuestan a sus industrias creativas y a su cultura como generadores de PBI.

 

La UNESCO ve a la Cultura como un factor cierto de desarrollo y considera que la elevación cultural crea las mejores condiciones para aumentar la productividad tanto en lo económico como en lo tecnológico. Este mismo organismo recomienda, documento tras documento, respetar el derecho ciudadano a la participación, pero también que el Estado debe trabajar activamente en el desarrollo cultural de una nación.

 

La verdadera democracia se afirma en la garantía de que cada ciudadanx tenga libre acceso a su cultura y al dialogo, en igualdad de condiciones, con otras culturas. Podemos decir que cada vez más la cultura pasa a ser considerada como una expresión de la identidad tanto del individuo como de comunidades dándole una justa dimensión al derecho cultural, no limitándolo solo a un derecho a participar de algo sino como una categoría más de Derechos Humanos relacionada con la identidad cultural imprescindible para la dignidad humana.

 

Los derechos Culturales, entonces, deben contemplar necesariamente el derecho de las mayorías a la cultura, En la más amplia implicación del término, promoviendo la cultura y teniendo acceso irrestricto a ella. Cabe destacar que los Derechos Culturales guardan un carácter transversal con respecto a otros derechos tales como los económicos, sociales, civiles y políticos.

 

En este punto fundamentamos que la cultura es un derecho humano y por ende consideramos que el Estado debe ser el impulsor de las políticas inclusivas al respecto.

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