Comisión de Género, Diversidad y DDHH

Coordinadora

Pilar Colletti

Integrantes

Agostina Lagna.

Agustina De Stéfano.

Camila Cabral.

Carolina Sotelo.

Celeste Fantasía.

Dana Del Grecco.

Franco Cardozo.

Gisela Chavero.

Julia Tirabassi.

Julieta Chipoloni.

Correo Electrónico: com.generocasapatria@gmail.com

Leila Albrizio.

Lía Cambronera.

Ludmila Álvarez.

Luisina Picariello.

María Bernadette Bomrad Juri.

Paula Soulé.

Sebastián Martínez.

Selva Sánchez.

Silvina Muzzi.

Diagnósticos y Desafíos 2021

Clara Alem.

Patricia Berti.

Marcela Germinale.

Gabina Sosa.

Bárbara Capisano.

Marianela Pérez.

Mariela Galeano.

Estela Gatti.

Liliana Bessone.

Las sufragistas, Eva y los derechos políticos de las mujeres, el movimiento gay primero, y el colectivo LGBTIQ+ luego, las Madres y Abuelas, Cristina, lxs trabajadores populares, lxs pibxs, todxs aportamos a la transformación transversal de la historia reciente de nuestro país. En la República Argentina, antes del 2003, transcurría una manera de hacer política que se alejaba de las necesidades de lxs trabajadorxs, lxs jóvenes, lxs jubiladxs, las mujeres, la diversidad sexual, etc.

A partir de la presidencia de Néstor Kirchner, surge una nueva forma de hacer política, más cercana a las necesidades del pueblo, más igualitaria, más justa. Asimismo, surgen nuevxs sujetxs políticos: lxs jóvenes, las mujeres, el colectivo LGBTIQ+, entre otrxs. Con el proyecto nacional y popular se han logrado distintas conquistas para el colectivo LGBTIQ+ y las mujeres. 

Se ha logrado establecer tanto en el pliego normativo como en la sociedad, que somos sujetxs de derechos. Cristina Fernández de Kirchner ha instalado, en el mundo de la política, a la mujer en los lugares de decisión, de conducción. Como Eva ha instituido los derechos políticos y el voto femenino, Cristina lo hizo en la conducción de un país. El patriarcado ha sido implacable a la hora de menoscabar la figura de la ex Presidenta y actual Vicepresidenta. Hostigamiento, persecución, humillación, todo porque una mujer se atrevió a estar en los lugares que eran de “hombres”. Todo porque una mujer se atrevió.

El movimiento feminista y de los géneros han sido les principales actores a la hora de interpelar y dejar al descubierto los mecanismos que utiliza el sistema patriarcal para mantener el “status quo”. El movimiento nacional de mujeres y diversidades deconstruye de forma dinámica las bases del orden social. En razón de ello, pensarnos como lxs actores políticxs de éste tiempo nos lleva a irrumpir en el tejido social con nuestra propia impronta. Porque soñamos con una Patria Justa, Libre, Soberana y Diversa, es que venimos con perspectiva de género a cambiarlo todo para todxs.

Las Mujeres y Diversidades nos convertimos, junto a diversos colectivos, en el/la sujetx políticx de éste siglo. Esto, no es más que la respuesta frente a la opresión y violencia sistémica que eternamente nos ha tenido por protagonistas.

Desde siempre, las mujeres fuimos consideras el “sexo débil”, relegándonos a un rol secundario. “Conceptualmente, las diferencias entre los sexos no implican desigualdad legal. Es posible concebir a mujeres y hombres como legalmente iguales en su diferencia mutua.  Pero ese no ha sido el caso, al menos en los últimos 5 o 6 mil años. Desde el punto de vista histórico, las diferencias entre los sexos y la desigualdad legal están estrechamente ligadas. ¿Por qué?  Porque la diferencia mutua entre hombres y mujeres se concibió como la diferencia de las mujeres con respecto a los hombres cuando los primeros tomaron el poder y se erigieron en el modelo de lo humano. Desde entonces, la diferencia sexual ha significado desigualdad legal en perjuicio de las mujeres.” (Facio & Fries, 2005)

Del mismo modo, las personas LGBTIQ+ iniciaron un trayecto en donde se pueden contemplar las necesidades de éste colectivo. Gays, lesbianas, travestis y trans eran expulsadas de sus casas, de sus familias, eran discriminadxs en la escuela y en el trabajo. Esto se debe por no estar dentro de lo establecido como “natural”. El sistema patriarcal fue generando distintos dispositivos para “disciplinar” y mantener su “status quo”.

 

Algunos de ellos fueron la psiquiatría, la medicina y el derecho. Según Josefina Fernández, “los primeros registros existentes acerca de las llamadas desviaciones sexuales pertenecen al campo del derecho penal y de la criminología.” (Fernández, 2004)

“El discurso higienista fue central en el accionar de la policía y el Ejército argentino al largo del siglo XX.” (Bazán, 2004)

Michel Foucault en “La historia de la sexualidad. La voluntad de saber”, menciona la Biopolítica, estableciendo que “es un conjunto de mecanismos por los cuales la especie humana en términos biológicos ingresa dentro de la política. Es un poder que administra, gestiona y regula la vida biológica de la población (ej. Nacimiento, mortalidad, salud, duración de la vida, sexualidad, etc.)”. (Foucault, 1976)

Como se puede ver, existieron discursos, dispositivos y mecanismos para mantener la estructura patriarcal, dejando de lado las distintas expresiones de género.

 “En términos generales el patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia.” (Fontenla, 2008)

El colectivo LGBTIQ+ no es ajeno a esta apropiación y opresión. “Como sistema que impone jerarquías entre las personas, básicamente según al género al que pertenezcan, el patriarcado extiende también sus relaciones de poder hacia otras identidades y corporalidades. Existen ciertas reglas jurídicas, sociales y culturales que establecen categorías rígidas de masculino/hombre y femenino/mujer que son excluyentes de personas que no se identifican en ellas, como las personas trans y/o intersex. Así como también, la noción de la heterosexualidad impuesta como norma, que establece una especie de jerarquía sexual. A esto lo llamamos, “binarismo de género” y “heteronormativismo”. Por ello, las personas LGBTI integran un grupo vulnerado con altos índices de padecimiento de violencia y con importantes barreras en el acceso a los derechos humanos, en base a pretextos basados en su orientación sexual, identidad de género y/o expresión de género.” (Fiscal., 2018)

Por eso, vinimos con perspectiva de género a poner en crisis permanente a las verdades absolutas impuestas por el sistema patriarcal.

¿Qué significa tener una perspectiva de género? Olga Viñuales, en su libro “Lesbofobia” dice: “La homosexualidad, al igual que la heterosexualidad, entendida como identidad, es un fenómeno reciente. Ambas se inventaron en el siglo XIX y han llegado a convertirse en identidades gracias a la preeminencia de un modelo simbólico que, por su coherencia ha perdurado hasta nuestros días. Este modelo o cadena simbólica define cuantos sexos hay, como deben comportarse hombres y mujeres, cual es la práctica sexual ideal y, por supuesto, cual es la orientación sexual correcta”. (Viñuales, 2002) Es decir, la heteronormatividad es un sistema que establece comportamientos, sentidos y elimina el placer para pasar a que las prácticas sean para la reproducción.

Judith Butler va más allá. Esta autora establece la teoría de la performatividad. En primer lugar, establece que el género no es esencialista sino es una construcción social. Dice que existen distintos comportamientos que, en una sociedad determinada, se enmarca en masculino o femenino. Es decir, deja de lado la genitalidad para poner en primer plano al género. El género no es natural, sino una construcción social.

Por su parte, Oscar Guasch, sociólogo español, dice: “La masculinidad está hecha con los significados que le atribuye cada sociedad. Y es que el género, además de estructura social, es una forma de pensar la realidad. El género es una re-presentación social” (Guasch, 2006)

Entonces, cuando hablamos de perspectiva de género, nos referimos a identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de mujeres y diversidades. Éste enfoque cuestiona los parámetros, no sólo biológicos sino además culturales por los que se busca establecer un desequilibrio entre mujeres, diversidades y hombres, avanzando en la construcción de una sociedad más igualitaria.

Desde la creación de la Comisión de Género y Diversidades de Casa Patria Rosario, lxs integrantes de la misma nos propusimos que las temáticas que abordamos tengan proyección al exterior sin dejar de lado el interior de la Institución. De nada sirve que cuestionemos al otrx, si no hacemos lo propio con nosotrxs y nuestrxs compañerxs. Estamos en continua deconstrucción.

Consideramos fundamental la dinámica en conjunto con todas las Comisiones del espacio. El presente, nos convoca a una transformación transversal con perspectiva de género.

Variadas y extensas son las desigualdades que nos tienen por protagonistas. Hablar de ello, debatirlo y militarlo nos permite transmutarlo. La coyuntura pone de manifiesto que la equidad es un principio social por el que tenemos que trabajar todxs juntxs.

La agenda de la Comisión es de elaboración permanente y continua. Hay efemérides que son propias de nuestra área, a las que con el ajuste que demande el año en curso, incluimos en un calendario de trabajo. Por otro lado, las políticas públicas diagramadas por el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, a nivel nacional, como las del futuro Ministerio de Igualdad, Género y Diversidad de la provincia de Santa Fe, nos instan, articulando con dichos organismos, a la elaboración de estrategias para su transmisión territorial.

Pensar con perspectiva de género para el adentro de Casa Patria, nos llevó a trabajar sobre un “Protocolo de prevención, atención, sanción y erradicación de situaciones de discriminación, acoso y/o violencia contra las mujeres y diversidades en el ámbito de MAS Patria - Casa Patria Rosario”. Entendiéndose que vivimos en una sociedad atravesada por el machismo, las situaciones de discriminación, acoso y/o violencia contra las mujeres y diversidades se reproducen en todos los ámbitos, es por eso que nuestro espacio elaboró una respuesta concreta frente a las mismas.

Tenemos en ejecución el “Taller construyendo redes”. Una herramienta de formación y articulación militante para seguir construyendo vínculos y promover el arraigo a lo largo y ancho de la invencible provincia de Santa Fe.

Se busca en base a las demandas que surjan en las localidades, utilizar los recursos humanos con los que contamos y su formación no sólo académica sino además vivencial, para poder dar respuestas a las mismas desde les integrantes de la Comisión, con la realización de talleres, charlas, capacitaciones, etc.

Por otro lado, llevaremos adelante un “proyecto de abordaje de violencia por motivos de género” en distintas localidades de la provincia de Santa Fe. A raíz del trabajo que venimos realizando en los territorios y la articulación entre los mismos; buscamos dotar de herramientas teórico – prácticas a las mujeres y disidencias respecto a la problemática de las violencias por motivos de género y su abordaje tanto individual como colectivo. La misma se expresa en todo el territorio santafesino, como en el resto del país y forma parte del cotidiano militante de lxs compañerxs; debiendo generar diariamente intervenciones de todo tipo para dar respuesta a la demanda.

Trabajar las violencias por motivos de género nos convoca a dotar de conocimiento a toda la población para poder intervenir, acompañar y abordar todo tipo de situaciones en las cuales se encuentran inmersas muchas mujeres y disidencias.

Además, proyectamos un “taller sobre deconstrucción de masculinidad cis-heterosexual”, que contempla el trabajo con nuestrxs compañerxs. Si retomamos la teoría de Butler y la conceptualización de Guasch, podemos pensar en que la masculinidad es una construcción social. Cada sociedad le impone ciertos comportamientos que hacen a la masculinidad. Entonces ¿Qué tipo de masculinidad queremos?

Cuestionamos más que los privilegios que impone el sistema patriarcal; la estructura social que construye un modelo donde las mujeres y diversidades vemos reducidas nuestras luchas a cuestiones banales.

Pensando en políticas públicas con enfoque de género transversal para los próximos años, temas como cuidados, economía popular, derecho a la salud sexual y reproductiva, medio ambiente popular, reforma judicial feminista, entre otros, no pueden quedar fuera de agenda. Además del abordaje integral sobre violencias sobre el que se viene articulando.

Respecto de esto último, si bien todos los tipos de violencias nos preocupan e interpelan, y además motivan a articular herramientas para su erradicación, no podemos pensarnos como militantes sin detener la mirada en la violencia política.

La violencia política fue incorporada en el año 2019 como uno de los tipos y modalidades de la ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales (n°26.485).

El menoscabo, la anulación, el impedimento de la participación política de mujeres y diversidades, no sólo vulnera nuestros derechos, sino que además condiciona la vida democrática.

En relación con un mundo del trabajo en transformación, pensar el trabajo de cuidados y sus trabajadorxs, es central debido a las persistentes desigualdades de género en los hogares y el mercado de trabajo.

La OIT en un reciente informe constata que las mujeres llevan la mayor carga de trabajo no remunerado.

“Las condiciones del trabajo de cuidados no remunerado tienen un impacto en la manera en que las cuidadoras y cuidadores no remunerados acceden al trabajo remunerado y permanecen en él, e influyen en las condiciones de trabajo de todos los trabajadores y trabajadoras del cuidado. Este «círculo de trabajo de cuidados no remunerado – trabajo remunerado – trabajo de cuidados remunerado» afecta asimismo a la desigualdad de género en el trabajo remunerado fuera de la economía del cuidado, y tiene repercusiones en la desigualdad de género dentro de los hogares y en la capacidad de las mujeres y los hombres para prestar cuidados no remunerados. Redunda en el interés superior de todos y todas asegurar unas buenas condiciones de prestación de cuidados en sus formas tanto remunerada como no remunerada. Las políticas transformadoras y el trabajo de cuidados decente son fundamentales para asegurar un futuro del trabajo que se apoye en la justicia social y promueva la igualdad de género para todos. (…)”

Cuando hablamos de economía popular y sus trabajadores, nos referimos a las prácticas económicas y sociales por las que los sectores populares garantizan la satisfacción de sus necesidades básicas mediante su fuerza de trabajo y la utilización de los recursos disponibles. Es imposible no relacionarlo con medio ambiente popular y territorialidad.

“La Economía Social Solidaria, los tipos de empresas y las nuevas relaciones sociales de producción y distribución están soportadas por un conjunto de principios; tales como: la solidaridad, la complementariedad, la cooperación, la equidad, la igualdad, principios que le dan el molde perfecto en la construcción de un nuevo modelo productivo y de construcción de hombre y sociedad nuevos donde se rompa con la relación histórica capital-trabajo para invertir esta fórmula y lograr la emancipación del trabajo y colocar su creatividad en función de la liberación del mismo y no de su propia opresión.” (Pérez)

Derecho a la salud sexual y reproductiva. Diferentes leyes conquistadas en los últimos años, han ampliado derechos en la temática y el acceso a los mismos.

Mantener la salud sexual y reproductiva, implica tener acceso a información veraz, métodos anticonceptivos y profilácticos eficaces y asequibles, y servicios de salud que acompañen las decisiones personales tomadas al respecto.

Es fundamental el rol del Estado en la protección y garantía del ejercicio de éstos derechos, por eso, si pensamos en la salud integral, como derecho humano universal, para poder vivir una vida digna, debemos avanzar en su profundización y acceso.

La idea de justicia fue pensada por varones “cisgénero, blancos, burgueses y heterosexuales”, y el sistema judicial fue diseñado por ellos para resolver aquellos conflictos que los tenían como sus protagonistas. Cuando hablamos de reforma judicial feminista, ponemos en tensión éstos sentidos.

Nuestro país cuenta con normativa específica en materia de derechos de mujeres y disidencias, que obliga a actores judiciales a investigar y resolver con perspectiva de género. Pero sabemos que en la práctica esto no ocurre.

 

Como militantes de un espacio Nacional, Popular, Democrático y Feminista; y reiterando que nuestra agenda es dinámica, consideramos que la proyección de la Comisión de Género y Diversidades de Casa Patria Rosario está comprometida en aportar todo cuanto sea necesario de nuestra parte para que podamos tener una patria justa, libre, soberana y diversa.

 
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