Comisión de Políticas Metropolitanas

Coordinador

Adriel Castelli

Integrantes

Nahuel Escalada.

Diego Copello.

Blas Tirabassi.

Miguel Demianczuk.

Correo Electrónico: casapatriarosario@gmail.com

Diagnósticos y Desafíos 2021

En la Comisión de Políticas Metropolitanas nos proponemos generar un espacio de reflexión e investigación que funcione como una usina de ideas orientada hacia las políticas metropolitanas regionales, tanto desde sus características técnicas como su apuesta política.

Políticas de Arraigo para el Área Metropolitana de Rosario

El término arraigo se define etimológicamente como la acción de echar raíces, afianzarse en el suelo, construir los canales del crecimiento. No es posible en la naturaleza crecer en suelos donde las raíces no encontrarán más que sequía y precariedad, por el contrario, son los nutrientes del suelo y el ambiente los que permitirán un crecimiento saludable.

 

Para las personas el arraigo se constituye como un derecho, que se vincula como enseña la naturaleza, a la posibilidad de crecer, vivir y desarrollarse en el lugar que decidan hacerlo. El arraigo consiste en estos términos en un derecho que articula las posibilidades para respaldar una decisión de vida, que es atravesada por vínculos culturales, sociales, afectivos e históricos. Es por ello que es indispensable hacer de este derecho un programa político.

 

El arraigo está asociado a un modelo de país en el que las personas, los recursos naturales y los frutos del trabajo no son considerados exclusivamente como una mercancía, sino que son el eje de un conjunto de relaciones sociales que tienen como objetivo el desarrollo de la comunidad. Es por ello que un proyecto político basado en la noción de arraigo está íntimamente relacionado con conceptos como plurinacionalidad y multiculturalismo, soberanía alimentaria, fortalecimiento y desarrollo local, industrialización urbana y rural, soberanía sobre los recursos naturales y principalmente el paraguas de Tierra, Techo y Trabajo.    

 

El contrario de un ideal de sociedad basado en el arraigo es el modelo neoliberal del país centralista y excluyente, basado en la extracción y explotación del trabajo y los recursos naturales. Este modelo tiene como resultado la centralización económica y poblacional.

 

Un proyecto de arraigo que tenga como objetivo desarmar el país excluyente generado por el modelo centralista de la ciudad-puerto debe tener como principal eje un plan de ordenamiento económico y territorial que favorezca la integración de la población con su territorio, el desarrollo del interior, el cuidado de los recursos naturales para lograr así la generación de posibilidades de desarrollo en todos los territorios de la patria.

 

En pos de eso, es necesario romper con la ligazón estricta de arraigo y ruralidad, y desestimar un proyecto que encuentre la solución en la “vuelta al campo”. La creación de comunidad y la generación de un modelo económico y político en el que las personas y la naturaleza no sean solo recursos sino protagonistas son posibles tanto en los pueblos como en las ciudades. Sólo así se podrá romper con el problema de pueblos ricos y pueblos pobres y ciudades brutalmente desiguales.

 

Desde una propuesta vinculada al arraigo es necesario apuntar a fortalecer y desarrollar el vínculo entre ciudades, pueblos y campo a través de la organización espacial y económica, el mejoramiento de los sistemas de transporte y la accesibilidad, la solución al problema de la vivienda, la creación de fuentes de trabajo, el fortalecimiento de los gobiernos locales para que la ciudad deje de ser un depósito de compatriotas que migran para encontrar  un futuro mejor, y se convierta en un lugar de integración de las culturas y las economías rural y urbana.

 

El Área Metropolitana de Rosario es un lugar ideal para pensar y desarrollar políticas de arraigo basadas en la integración entre la gran ciudad, ciudades medianas y pequeñas y pueblos rurales.

 

El Área Metropolitana de Rosario

 

La ciudad de Rosario desde hace varias décadas es protagonista de cambios que exceden a sus límites jurisdiccionales. Lo mismo ocurre con las localidades vecinas. Esto complejiza, por su carácter integrado, pensar políticas públicas sólo desde el ámbito municipal. Es necesaria la planificación conjunta de políticas que apunten al tratamiento de cuestiones comunes relacionadas con la calidad de vida de lxs habitantes de la región y al desarrollo estratégico de la misma. Es en este sentido que se define a Rosario y las áreas aledañas como un “área metropolitana”.

 

Según la ley provincial N° 13.532, un área metropolitana es una unidad geográfica constituida por una ciudad cabecera y las ciudades y comunas circundantes, vinculadas por interacciones de orden físico, económico, social, ambiental y cultural. En ese sentido, el Área Metropolitana de Rosario presenta la complejidad anteriormente señalada: la existencia de una única urbe combinada con la presencia de varias jurisdicciones. La experiencia demuestra que cuando las problemáticas exceden a los municipios se impone la necesidad de abordarlas de manera conjunta entre los diversos actores (gubernamentales o no) implicados.

 

El Área Metropolitana de Rosario (de aquí en más AMR), cuenta con un temprano reconocimiento de esta situación. Desde la década del ‘20 existen en la ciudad experiencias de planificación metropolitana. Se consolidó también un proceso de institucionalización a través de un organismo denominado Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM).

 

El Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM)

 

El ECOM es una asociación voluntaria de municipios que data de 2010. Tiene como objetivo enfrentar de manera coordinada los problemas comunes. En palabras de la propia institución, “la razón de ser de la creación del ECOM Rosario radica en contar con un organismo capaz de abordar los procesos de planificación y gestión, de programas y proyectos en el Área Metropolitana de Rosario, asumiendo a su vez, la búsqueda del financiamiento necesario para la concreción de las obras pautadas”. Este proceso de institucionalización del AMR fue profundizado mediante la sanción de la ley provincial N° 13.532 (2016), que establece un régimen general para la constitución de Entes de Coordinación de Áreas Metropolitanas.

 

Los procesos de institucionalización son un canal, una vía mediante la cual pueden conciliarse intereses y apostar a un proyecto común e integrado de desarrollo, no obstante, pueden ser insuficientes cuando sus características organizativas son declarativas o testimoniales. El perfil del AMR desarrollado durante los gobiernos del Frente Progresista ha sido pensado mayormente desde Rosario y para Rosario. De este modo se ha construido un modelo de planificación que declama los valores de la horizontalidad y la discusión entre pares pero que en la práctica subordina a las localidades menores a la estrategia local de la ciudad cabecera.

 

A su vez, se priorizó la construcción de un modelo de planificación y gestión que se reduce a actores gubernamentales, desestimando a otros actores, fundamentalmente productivos como lxs trabajadorxs, lxs empresarixs, organizaciones de la sociedad civil. En este sentido, pensar un modelo de integración metropolitana que atienda los intereses y necesidades de los múltiples actores que constituyen el AMR es una deuda impostergable.

 

Durante el 2020 quedó en evidencia la larga crisis que venía presentando el transporte metropolitano. Sólo en la ciudad de Rosario, según fuentes oficiales, el número de usuarixs del servicio de transporte público se redujo en un 80%, del mismo modo que la recaudación. Se produjo una reducción del servicio a partir de la readecuación de recorridos que tuvo como objetivo eliminar “kilómetros ociosos”, impactando fuertemente en la calidad y en la cantidad del servicio prestado, sobre todo en los barrios populares y las ciudades y pueblos aledaños. Como agravante consideramos que la distancia social que exige la emergencia sanitaria se ve comprometida al contar con menos frecuencias y recorridos.

 

La compleja situación del transporte metropolitano exige un replanteo integral que permita garantizar la accesibilidad y conectividad del AMR. No alcanza con revisar la delicada situación del servicio de colectivos urbanos, sino agregar alternativas tales como los trenes metropolitanos. Las ventajas son conocidas: carriles exclusivos por lo tanto más seguros ante siniestros viales, menor contaminación, menor costo, velocidad, etc. Tal vez estemos ante la oportunidad de recuperar este valioso medio de transporte que favorezca la conexión y movilidad de lxs ciudadanxs, tanto de lxs rosarinxs como de las localidades vecinas. El servicio ferroviario de pasajeros puede garantizar el derecho al suelo urbano, siendo una oportunidad para generar arraigo en la región.

 

La falta de viviendas es otro problema que mayormente afecta a la ciudad de Rosario, sin embargo, la proliferación de asentamientos irregulares es una problemática que alcanza también al resto de las localidades del AMR. El déficit habitacional y la falta de oportunidades empujan a lxs ciudadanxs a dejar sus lugares de origen agravando la problemática social. Es por eso que es prioritario repensar la política habitacional en clave de arraigo, de modo tal que la resolución del problema de la vivienda venga de la mano de la corrección de las asimetrías poblacionales del AMR. Lo mismo sucede con el sector productivo, es preciso volver a pensar al AMR en clave productiva, donde la generación de empleo y valor agregado sean los horizontes deseables de cualquier proyecto de ciudad en el mediano y largo plazo.

 

El AMR está geográficamente ubicada en la zona núcleo de producción agropecuaria y por su costa sale el grueso de las exportaciones del país. Esto dota al área de un dinamismo económico muy importante, que no se ha traducido en una mejora en la calidad de vida de los sectores populares.

 

Como mayor polo agroexportador del planeta, nuestra región enfrenta enormes desafíos socio-ambientales. La destrucción del territorio a través de quemas y terraplenes con el fin de aumentar la producción, implica la destrucción de nuestro paisaje identitario, además de la reprimarización de parte del aparato productivo de la región orientándolo a la exportación, la extranjerización y la escasa generación de empleo.

 

Siendo el territorio el soporte material de la existencia y del arraigo, las implicancias de estos procesos no se limitan a "lo ecológico" tal como ésta concepción es generalmente comprendida, sino también a lo social y productivo: desarraigo, concentración del suelo, especulación inmobiliaria, desindustrialización en un contexto de destrucción de ecosistemas y paisajes y afectación a la salud humana. Es así que es fundamental revalorizar la cuestión ambiental para integrar a la discusión sobre el desarrollo desde una mirada social y territorial.

 

Desde la Comisión de Políticas Metropolitanas creemos que el desafío en este nuevo escenario es consolidar y profundizar el proceso de institucionalización del Área Metropolitana de Rosario con una fuerte impronta nacional y popular. Creemos necesario hacer nuestro aporte a los temas principales de la organización metropolitana, desde una mirada que incorpore la noción de arraigo y que tenga como objetivo la construcción de una ciudad que garantice el derecho al desarrollo de las personas y de la comunidad.

 

Objetivos

 

Objetivo General: Constituir un espacio de reflexión, debate y análisis crítico, capaz de promover y formular políticas públicas que, desde nuestra región y sus problemáticas, sean capaces de aportar a la consolidación y desarrollo del AMR en clave Nacional - Popular.

 

Objetivos Específicos:

1.    Analizar las problemáticas de nuestra región desde una mirada multisectorial e integral que permita la formulación abierta de diagnósticos sobre el territorio y sus dinámicas.

2.    Contribuir a la consolidación del AMR a través de la generación de un espacio que sea capaz de abrir debates y proponer políticas públicas frente a los desafíos de nuestra región.

3.    Promover un espacio de articulación de diferentes actores implicados en la institucionalización del AMR identificando las múltiples escalas y actores involucrados.

4.    Trabajar de manera coordinada con las otras comisiones de Casa Patria Rosario en la construcción de conocimiento colectivo.

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